Arte y Espectáculos

Nacha Guevara: “Estamos en el fin de una era, tal vez”

Quedó inaugurada en el Espacio Comunidad y Energía la exposición "Estoy aquí – Nacha Guevara: una diva rebelde". La atista dio una clase magistral y habló sobre el presente. "Los pueblos tienen que hacer su experiencia y cuando hagan su experiencia tendrán que resolverla".

 

 

“Todo lo que vivimos está presente, porque todo lo que hacemos es autobiográfico, en realidad”, dijo este viernes la cantante y actriz Nacha Guevara sobre Mar del Plata, ciudad en la que nació y en donde quedó inaugurada una muestra visual que recorre seis décadas de su impecable trayectoria.

“Estoy aquí – Nacha Guevara: una diva rebelde” es el nombre de la muestra que quedó inaugurada este viernes en el espacio Comunidad y Energía (Mendoza 2800) y que el público podrá recorrer para conocer la historia de esta marplatense famosa, comprometida con la realidad de su tiempo y siempre contestataria.

“Voy a cantar lo que se me canta” es una de las frases que sobresale en la exposición, que muestra su infancia a sus principales trabajos. La muestra es un paseo por su vida y su desarrollo laboral, pero es también una manera de conocer una parte de la historia del país. La niñez, el paso decisivo por el Instituto Di Tella donde expandió su potencial, los años de exilio, el tiempo en que estuvo en Broadway elegida por el maestro Harold Prince, las obras que marcaron su vida, fotos, tapas de revista y material audiovisual integran la muestra, que está realizada por Desa y Edea y curada por Alvaro Rufiner.

“Casi nada recuerdo, porque yo no acostumbro a mirar lo que hago, no me gusta, salvo que esté vinculado a algún trabajo o algo que yo tenga que mirar. Pero no soy de mirar mi trabajo. Entonces, verlo todo junto, la verdad, es abrumador. Con razón me levanto cansada, porque son muchas cosas que se han hecho y algunas muy bellas“, opinó sobre el contenido de la exposición, oportunidad en la que también fue reconocida con una distinción especial por parte del Ente Municipal de Turismo y Cultura.

Parte de la muestra.

Antes de dar una ‘masterclass’ que brindó a personas vinculadas al teatro, Nacha recibíó a LA CAPITAL y los medios de comunicación de la ciudad. En ese contexto, se refirió a una de las imágenes de niña, en la playa, con una hermosa sonrisa y sus ojos siempre ávidos.

“Esa es una foto muy linda porque es una foto en que se me ve muy feliz, es una foto que sacó un fotógrafo, de los que te cobraban. Me acuerdo de haber pasado por la Rambla, el fotógrafo tenía un negocio de fotos y haber visto mi foto, fue la primera vez que vi mi foto porque le gustó y la amplió. Es una foto que tiene su historia. Es la primera vez que tuve mi imagen afuera”, recordó sobre el retrato que abre el recorrido.

-En todo este recorrido que plantea la muestra, ¿cuáles son los hitos de tu carrera?

-El exilio es uno, el llegar a Broadway es el otro y la vuelta de la democracia sería el otro. Son tres momentos muy importantes, muy movilizadores, de mucho aprendizaje en todos los sentidos. Así que yo diría que son esos.

Junto a los organizadores de la muestra.

-¿Qué te maravilló de Broadway?

-Aprendí mucho. Tuve la suerte de estar con los grandes de esa época, los grandes directores, los grandes escritores, los grandes actores. Así que fue como una graduación, es decir, viví casi tres años en total. Y tuve como asesor artístico a Harold Prince, al que llamaban “El mago de Broadway”. Y pude conocer, no sé, artistas de todas las ramas. Y ese rigor con el trabajo, esa cosa profesional que tienen con el trabajo, es una bendición y un castigo al mismo tiempo cuando tenés que ejercer en un lugar que no está entrenado para eso.

-¿Vos sos muy rigurosa?

-Sí, desgraciadamente sí.

-Acuñaste el concepto de “rebeldía creativa”, ¿qué es?

-Sí, porque hay una rebeldía que no es creativa. Es la rebeldía de la persona que se sienta en su rebeldía, no cambia nada, no hace nada para cambiar y sigue siendo rebelde porque es cómodo, digamos, se vuelve cómodo. Y está la otra rebeldía, la rebeldía que trata de cambiar las cosas y que cambia de rumbo a veces para conseguirlas y que sigue inventando formas de lograr lo que quiere dentro de la rebeldía. Que quiere cambiar y cambia algo, aunque sea poquito. Al otro rebelde le conviene no cambiar porque sigue siendo rebelde.

Otro momento de la muestra.

 

-¿Hacen falta más rebeldes hoy?

-Es más difícil ser rebelde hoy porque estamos programados, manipulados, dominados para hacer lo que al ‘business’ (el negocio) le conviene. Es un momento difícil, hay que estar muy consciente de eso para no dejarte llevar por una ola que es como un tsunami. Nuestra época fue muy difícil por otras razones, pero esta época es muy difícil para los jóvenes porque ya está todo programado para que vayan en determinada dirección. Y lo han hecho tan bien, esto lo han programado tan bien, que es muy difícil darse cuenta de lo que está pasando. Es como que te atrae, te arrastra. Además la necesidad de ser como el otro, de que el otro te apruebe, de los famosos likes, de la opinión ajena, de querer agradar. Eso está en contra de la rebeldía. El rebelde no es que busque desagradar, pero en general desagrada.

-¿Cómo romper esta maquinaria en la que estamos todos metidos como si fuéramos robots?

-Es una gran pregunta. Hay que desprenderse de todo esto (por los celulares y las pantallas). No digo no usarlo, porque sirve, pero no depender de esto, no estar constantemente horas de la vida conectado a una pantalla y perder la conexión humana, que es lo que se está empezando a perder. El mirarse a los ojos, el hablarle al otro, el touch, el tocar, en todo, en las compras, en todo. Ya no tocamos nada, del botón tocamos nada más, pero no nos fijamos cómo es la tela… Son los sentidos, nos los dieron para algo, no para que estemos sentados presionando un botón.

-Sabemos de tu compromiso político. ¿Qué opinión tenés de este momento político del país?

-No digo nada porque no vale la pena. No vale la pena. Los pueblos tienen que hacer su experiencia, y cuando hagan su experiencia tendrán que resolverla. Todo el mundo sabe lo que yo pienso y cómo pienso. Pero en realidad lo que tengo es una gran decepción, porque veo decadencia, en el mundo se ve decadencia también. Estamos en el fin de una era, tal vez. El fin de la democracia, como sistema. Todo sistema empezó y terminó. Egipto, Grecia, Roma, la monarquía, el socialismo, todo empezó y terminó. ¿Por qué no? Este sistema que ya no está funcionando como lo soñaron los que lo crearon.

-¿Qué fue lo más rebelde que hiciste en tu vida?

-Lo más rebelde… Cuando me dijeron que si quería quedarme, cuando me amenazaron de muerte, tenía que dejar de cantar dos canciones, que eran “Yo te nombro libertad” y “De qué se ríe el señor ministro”. Y en ese mismo instante decidí que me iba a ir (del país), que no iba a negociar.

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